Estaba seguro que le ponía cuernos y decidió que si no la besaba él, no lo haría nadie.
ESTOCOLMO.- Los celos hacen perder la mollera a cualquiera, pero cuando se combina con una pelá de cable de larga data, los resultados pueden ser escalofriantes.
Eso es lo que sucedió en Estocolmo, Suecia, donde
un profe del prestigioso Instituto Karolinska cortó los labios de su
mujer y después ¡Se los comió!
El cuento, entre el investigador de 52 años y su
napier de 32, andaba como el ajo y hace rato que la fémina le había
pedido el divorcio cansada de los celos de su marido.
Según allegados a la pareja el profe se puso
tontorrón y veía amantes de su eva en todos lados, "quién tiene la hecha
tiene la sospecha" dice el adagio popular.
El temón es que el afamado profesional estuvo
casado hace años, se divorció y se volvió casar con esta mujer, 20 años
menor, un par de semanas después.
La tragedia se desató cuando la esposa volvió de un
viaje, que el profe estaba seguro lo había hecho con su nuevo amante.
Fue entonces cuando decidió que su "love" no volvería a besar a nadie
más.
La esperó con un bisturí y, según relató a la
justicia, saltó sobre ella y le cortó los labios. Todo bien hasta ahí,
pero se le ocurrió que se los podrían coser otra vez y decidió
comérselos.
Como si hubiera podado los árboles de su casa,
relató que cometió el ataque mientras su señora estaba bien despierta y
que nunca quiso matarla, pues quería verla sufrir con la boca hecha
pebre.
Está claro que al hombre se le arrancaron las
cabras y todo el zoológico al monte, por eso será sometido a exámenes
psiquiátricos previos al juicio que comenzará el próximo 3 de julio.
Mientras tanto la víctima de la locura del profe está oculta y los doc se las ingenian para devolverle el rostro a la mujer.
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