viernes, 13 de abril de 2012

Termas de Chillán: La soterrada disputa por la marca que el municipio quiere recuperar

Hace dos años que la municipalidad de Chillán y el Consorcio Chillán, concesionaria del centro, intentan recuperar la marca que Somontur, antiguo concesionario del dominio esquiable y las aguas termales, inscribió.

Durante 30 años, Sociedad Hotelera Somontur tuvo a su cargo la concesión de Termas de Chillán. Durante ese tiempo, la sociedad ligada a la familia Giner -que fue declarada en quiebra hace menos de un mes- desarrolló en el lugar un centro de esquí y un complejo turístico de clase mundial con varios hoteles, un casino, edificios y pistas de esquí, entre ellas, la más larga de Sudamérica.
Sin embargo, en 2007 cuando venció la concesión otorgada en 1977, la situación cambió. En un nuevo proceso de concesión que no estuvo exento de polémicas, Somontur debió entregar los terrenos municipales a Consorcio Chillán, compañía que forma parte del grupo Hidrosan, que corrió solo en la competencia por la adjudicación.
Según cuentan en la municipalidad de Chillán, aún hay un proceso judicial en curso en la Corte Suprema a través del que Somontur pretende impugnar la legalidad del proceso de concesión. "Ese recurso fue rechazado en la Corte de Apelaciones de Chillán en 2011. Frente a eso, la sociedad ligada a la familia Giner presentó un recurso de casación en la forma y en el fondo en la Corte Suprema. Todavía está pendiente el fallo, porque no se ha visto la causa. Lo tienen que poner en tabla", explica Marcelo Campos, abogado de la municipalidad.
En paralelo corre otro proceso legal, pero en el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI). Desde hace dos años, Consorcio Chillán y la municipalidad pretenden recuperar la marca Termas de Chillán que está en manos de Somontur, sociedad que hoy administra el síndico Enrique Ortiz y entre cuyos activos están el casino Gran Hotel, y de Inversiones Santa Teresa, otra sociedad ligada a la familia Giner.
"En 1977, el municipio licitó los terrenos del fundo Termas Minerales de Chillán con el encargo de que el concesionario desarrollara el complejo. Lo que licitó no fue un cerro, sino que Termas de Chillán", explica Wenceslao Vásquez, contralor municipal y administrador de la concesión.
"Aquí había un principio de buena fe"
Somontur comenzó a inscribir la marca Termas de Chillán a partir de 1984 para hoteles, servicios de turismo y telecomunicaciones, hasta vestuario y productos a base de barro termal, según consta en el registro de Inapi. "Según la información que tengo, suman más de 50 inscripciones" explica el abogado Campos.
Una vez que Consorcio Chillán asumió el control del centro de esquí, debieron cambiar el nombre a Nevados de Chillán. Con esto en mente, decidieron ir a tribunales para revocar o anular los registros de marca vigentes. "Pedimos la nulidad basado en que si es que la marca pertenecía a alguien, era a la municipalidad,además que Somontur ya no tiene las aguas termales que están en terreno de la municipalidad. El hotel se llama Gran Hotel Termas de Chillán y no tiene aguas termales" explica el empresario Guillermo Ruiz , presidente de Consorcio Chillán, que está siendo representado por la abogada Carmen Iglesias de Schweitzer & Cia en este proceso.
Pese a que el predio municipal de más de 7 mil hectáreas está inscrito bajo el nombre de Termas de Chillán desde 1880 en el Conservador de Bienes Raíces, en el municipio nunca inscribieron la marca. "Era evidente que cuando terminara la concesión nos la iban a devolver. Había un principio de buena fe", explica Vásquez.
La municipalidad se ha hecho parte en 17 de los recursos que ha presentado Consorcio Chillán. "Alegamos en calidad de dueños que la marca es nuestra. Rebatimos el principal argumento que ha presentado Somontur; dicen que la marca les corresponde exclusivamente porque la generaron e invirtieron", explica Campos.
Según el abogado, la concesión les encargaba el desarrollo del complejo, hacer publicidad y propaganda. "Nunca invirtieron en favor de la municipalidad. Nosotros les cobramos un precio bajo al año, en el entendido de que ellos estaban desarrollando el complejo turístico que tiene implícita la marca", agrega Campos. Somontur entregaba a la municipalidad US$30 mil anuales, y hoy Consorcio aporta casi US$1 millón.
La Segunda contactó a Somontur para conocer su posición, sin embargo desestimaron referirse al tema porque "está en una instancia judicial".
Inciertos efectos de la quiebra
Los demandantes consiguieron una medida precautoria que congeló la inscripción u otorgamiento de nuevas marcas relacionadas a "Termas de Chillán", hasta la sentencia respecto a la propiedad de la marca. En abril de 2011, fue la última vez que inversiones Santa Teresa -sociedad ligada a Somontur- solicitó una inscripción en el registro nacional.
"El proceso está bastante adelantado. Todas las instancias hasta ahora han sido favorables para nosotros y la municipalidad. Nuestra aspiración es recuperar la marca para Chillán, que sea de libre uso y represente al destino y la zona geográfica", explica Ruiz.
Según cuenta el empresario, un fallo favorable facilitaría la promoción del destino para ellos y para todos los que desarrollan actividades en el lugar. "Las veces que hemos puesto en carteles "Termas de Chillán" nos han llegado cartas de los abogados de Somontur. Es lo más ridículo que hay...es como si alguien patentara la marca Viña del Mar porque tiene un hotel con ese nombre", asegura Ruiz.
Aunque no saben qué pasará con los juicios durante el proceso de quiebra, el abogado Campos adelanta que se sentarán a conversar "a la brevedad" con el síndico para que la gestión de activos de Somontur se desarrolle en armonía con los restantes actores.

 

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